| 7 min | David Martín
Hace dos años y un día que vivo sin él”… Seguro que les suena esta canción; por lo menos a los lectores de mi quinta. Sí, la del dúo “Pimpinela” que tanto juego nos ha dado en las “BBC”; no en la “news”, sino en las bodas, bautizos y comuniones.
- ¿Quién es? - Soy Carlos. - ¿Qué vienes a buscar? - Debate y análisis sobre la reducción de jornada a 37,5 horas. - Ya es tarde. - ¿Por qué? - Porque eso es de mala persona…
Pues así, como la canción, empezamos el año… y es que no hay un día sin enfrentamiento entre Yolanda Díaz y Carlos Cuerpo por la reducción de la jornada laboral. Uno de los últimos —porque cada jornada trae una novedad — fue el pasado miércoles, cuando la vicepresidenta acusó al ministro de Economía de bloquear la tramitación del anteproyecto de ley en el Consejo de Ministros y rechazar el trámite de urgencia, retrasando así su entrada en el Parlamento hasta después del verano, y con ello, la imposibilidad de que las 37,5 horas puedan aplicarse en el año 2025.
“El que tiene prisa, pierde dinero”, y aquí los “paganinis” son siempre los mismos, pero estoy de acuerdo con nuestro ministro de Economía en que es necesario un debate y análisis a fondo de esta medida, ya que la reducción de la jornada laboral no es un asunto de trámite y debe contar con todas las garantías, por no decir sacramentos, ya que serán más de 4000 las mesas de negociación que entrarán en juego para adaptar esta jornada a los distintos sectores productivos. Y, a todo esto, Pedro sigue sin pronunciarse sobre una materia que forma parte del acuerdo de investidura…
Agárrense, que vienen curvas. Y es que el año 2025 plantea retos tan variopintos a las empresas —en un país donde hay 500.000 despidos anuales— como el sainete del despido con audiencia previa, o el asunto de las indemnizaciones adicionales reparadoras y disuasorias que ya no son obligatorias para el Tribunal Supremo, además del registro de jornada únicamente por medios digitales, el derecho irrenunciable a la desconexión digital, el estatuto del becario, o la más que probable intensificación del edadismo en el mercado laboral, focalizado en la inclusión laboral para jóvenes y mayores de 55 años. Unido, todo esto, al reto del rejuvenecimiento de plantillas y a la gestión de la compatibilidad del trabajo con las modalidades de la jubilación. Y cada vez más presente, la Inteligencia Artificial generativa: no se olviden de que afectará, se calcula, al menos al 50% de los empleos.
Acerca de todo esto y de mucho más, les ilustraremos desde Addit a lo largo de este prometedor 2025. Mientras tanto, ¡tengan cuidado ahí fuera!
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