| 6 min | David Martín

truco o trato

No hemos tenido que esperar al último día de plazo para conocer la respuesta de la patronal al ultimátum que nuestro secretario de Estado de Trabajo, D. Joaquín Pérez Rey, les espetaba justo antes de Halloween a modo de propuesta de reducción de la jornada a las 37,5 horas, al más puro estilo del espíritu de Jack O'Lantern: “Trick or treat" (susto o caramelo). Ante ello, las organizaciones CEOE-Cepyme eligieron “susto”, el pasado 5 de noviembre, rechazando por unanimidad la propuesta del Ministerio de Trabajo, a pesar de poderse quedar sin el “caramelo” de las ayudas de hasta 6.000 euros a cada microempresa —con menos de cinco trabajadores— que redujera la jornada.

Y es que modificar “a las bravas”, o lo que es lo mismo vía real decreto ley, cuestiones que son materia propia de la negociación colectiva como la jornada laboral, y que de hecho se vienen acordando en los convenios colectivos por los representantes de las empresas y de los trabajadores, puede suponer una intromisión en la autonomía de la negociación colectiva, consagrada en el artículo 37.1 de la Constitución.

Todo es empezar, y la aprobación de esta reducción de jornada sin el acuerdo de uno de los agentes del diálogo social puede ser la primera piedra para debilitar el marco de negociación colectiva que ha mantenido la paz social en nuestro país en los últimos tiempos.

Y si realmente esta medida, como nos quieren vender, fuese a incrementar la productividad, tendría un pase. Pero en un país donde el 98% del tejido productivo está compuesto por pymes y autónomos, y con un sector servicios que aporta un 68% al PIB (un sector en el que el tiempo es un recurso crítico), deberán explicarnos cómo se compensa esto, porque al menos a mí no me salen las cuentas. Y es que como dice mi compañero en Addit, Jose Carlos Álvarez Jiménez, la productividad por hora trabajada empeoraría si reducimos el tiempo efectivo de trabajo y no implementamos mejoras paralelas en la eficiencia, máxime cuando son las pequeñas y medianas empresas las que menos recursos tienen para llevarlas a cabo. Sí, algo falla en la ecuación.

Una vez más me reafirmo en que el “café para todos”, no es una buena política, más aún cuando en el “paño” que tenemos entre manos, existen múltiples diferencias entre los distintos sectores económicos, y ya no decir entre comunidades autónomas y provincias, Por ello, lo mejor sería hacer “trajes a medida” en lo que respecta a la jornada laboral. Y en esto… el único “sastre” competente es la negociación colectiva.

Rectificar es de sabios, y tomar decisiones adaptadas a las necesidades del tejido productivo, de buenos gestores. Aún están a tiempo.

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